Repartido N° 5 La Guerra Fría
LOWE, Norman (2017). Guía ilustrada de la historia moderna.
Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México. pp209-210
“La causa básica del conflicto radica en las diferencias de principios entre los Estados comunistas y los Estados capitalistas o liberal demócratas.
El sistema comunista de organización del Estado y la
sociedad estaba basado en las ideas de Karl Marx, quien pensaba que la riqueza
de un país debe ser de propiedad colectiva y compartida por todos. La economía
debe planearse centralmente, y el interés y bienestar de las clases
trabajadoras deben ser protegidos por políticas sociales del Estado.
El sistema capitalista, por su parte, funciona sobre
la base de la propiedad privada de la riqueza de un país. Las fuerzas que
impulsan al capitalismo son las empresas privadas que buscan su propio
beneficio y la conservación del poder de la riqueza privada.
Desde que se instauró en Rusia (URSS) el primer
gobierno comunista en 1917, los gobiernos de la mayoría de los estados
capitalistas lo vieron con desconfianza y temían que el comunismo se difundiera
a sus países, lo cual significaría el fin de la propiedad privada de la riqueza
y la pérdida del poder político para las clases privilegiadas. Cuan-do en 1918
estalló la guerra civil en Rusia, varios estados capitalistas: los Estados
Unidos, Gran Bretaña, Francia y Japón, enviaron tropas a Rusia para apoyar a las
fuerzas anticomunistas. Los comunistas ganaron la guerra, pero José Stalin,
quien asumió el poder en Rusia en 1929, estaba convencido de que las potencias
capitalistas harían un nuevo intento por destruir el comunismo en Rusia, y la
invasión alemana de 1941 demostró que tenía razón. La necesidad de protegerse
de Alemania y Japón llevó a Rusia, los Estados Unidos y Gran Bretaña a olvidar
sus diferencias y actuar en conjunto, pero tan pronto la derrota de Alemania no
fue más que cuestión de tiempo, ambas partes, especialmente Stalin, empezaron a
hacer planes para la posguerra”.
Lo que un bloque sugería o hacía era considerado por
el otro como agresión, con repercusiones posteriores.
A mediados de la década de 1950, después de la
muerte de Stalin (1953), los nuevos líderes rusos empezaron a hablar de "coexistencia
pacífica", y la helada atmósfera entre los bloques empezó a
deshielarse... sin embargo, las relaciones no mejoraron lo suficiente como para
llegar a un acuerdo sobre Alemania, y las tensiones se incrementaron otra vez
respecto de Vietnam y la crisis de los misiles en Cuba (1962)”.
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